FIC OLI SYKES
Y TAL.
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
Miércoles 25 de Enero de 2012
Y TAL.
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
http://hiddendarkness.metroblog.com/
Jueves 19 de Enero de 2012
Si os gusta el grupo Hot Chelle Rae os encantará el blog, de momento hay un shoot subido: http://hcrspainfanfics.blogspot.com/2012/01/last-night.html
Nota: Volveré con mi fic, lo prometo, tengo buenas excusas.
¡lo siento!
xx
Domingo 30 de Octubre de 2011
Es triste, pero aun así quiero dedicarselo a Bea (@BeaMcFLY) porque es un cielo, es genial, y encima fue su cumple el otro día. :33
Capítulo 39
-Harry acaba de llamar, van a ingresarla esta noche, mañana quieren continuar con más pruebas.
Ahora si que se me cayó el mundo a los pies.
***
4 meses después.
Supongo que las cosas no salen siempre como uno espera, la verdad, es que hace un tiempo que dejé de pensar que, las cosas podían mejorar en algún momento.
Ya que no iba ser así, no, todo iría a peor.
Y todo resto de esperanza que quedó en mi se esfumó.
Hacía un par de semanas que hablaba con mis abuelos a menudo, casi todas las tardes mi abuela llamaba y preguntaba como iban las cosas por aquí.
Es curioso, me sentía mucho más tranquila y protegida cuando escuchaba su voz, me hacía recordar a cuando era niña...
Me levanté de la cama pesadamente, llevaba dos días sin ducharme y mi pelo era una maraña de nudos, ni siquiera me había molestado en cambiarme el pijama, ya que a penas había salido de la cama.
Era la única que no había levantado cabeza desde entonces...
Flashback
-Supongo...que es una especie de cáncer que afecta a las... células sanguíneas.
Mi cara empalideció, Danny no me miraba, tan solo miraba al suelo, Natalie simplemente mantenía la cabeza apoyada en el respaldo del sofá, con los ojos cerrados, tratando de no gritar de la rabia, el dolor y la angustia que había en su interior.
-Te refieres... ¿a algo así como, leucemia?-En aquellos momentos no reconocía el tono de mi voz, sonaba ronca, vacía.
-Algo así como leucemia no Charlotte, es leucemia.-Por primera vez escuché a Natalie hablar desde que Danny me había contado la noticia.
-No...no puede ser.-Mi vista se nubló a causa de las lágrimas, muy lentamente me levanté del sofá y caminé hacia mi habitación, rezando porque nadie fuese tras de mi, no quería hablar ni ver a nadie, solo quería desahogarme y desaparecer de allí.
Fin del Flashback
-¿Quieres que vayamos a verla?-Preguntó mi amigo dudoso, en realidad ya conocía mi respuesta.
-No...-Negué con la cabeza rápidamente.
-No puedes continuar así, te vas a arrepentir Charlie, tienes que ir, ella te necesita.
-No servirá de nada, no quiero verla, no quiero verla así.
El silencio se hizo en la cocina, hoy había decidido no ir a la universidad, al igual que los días anteriores, tampoco iría a la tienda de la señora Bennet.
Danny permanecía conmigo en casa, aunque el tenía que ir a trabajar, no podía faltar a su puesto de trabajo.
-¿Crees que para Harry es fácil ir cada día a verla, así?-No me esperaba aquella pregunta.
-No, supongo que no.-Susurré, perdiendo mi mirada en la taza del café.
-Somos nosotros los que tenemos que ser fuertes por Olivia si ella no puede, Charlie.
Volví a callar, Danny tenía razón, pero no me sentía capaz de ir allí, era mi mejor amiga, siempre había permanecido ahí... se me hacía imposible verla de aquella manera.
-¿Cuándo has madurado y has crecido tanto, Dan? Ni siquiera me he dado cuenta, ahora la que se siente una cría estúpida soy yo.-Esbocé una muy pequeña sonrisa.
-Es que eres una cría estúpida, pero ya sabes, puedo perdonártelo.-Me mostró su preciosa dentadura y se acercó a mi rodeándome con sus brazos.
-No entiendo nada de lo que está ocurriendo.-Cerré mis ojos con fuerza.
No encontró palabras para animarme, ni tampoco nada más que decir, simplemente se limitó a abrazarme.
Suficiente, no necesitaba más.
Bueno... solo una cosa más.
Que ella mejorase.
Notas varias: Cortito, caquita, y mal escrito. ¡Lo siento! Pero es que no tengo ni tiempo ni inspiración -.-''
Wooooop. Se acerca el 40, a ver si tengo más tiempo y escribo más largos y más a menudo.
¿¡COMENTARIOS!? Por favor.
Jueves 20 de Octubre de 2011
Capítulo 38.
Abrí los ojos poco a poco, aunque la luz me hizo cerrarlos rápidamente, tenía los labios secos y mi brazo izquierdo estaba totalmente aplastado por mi propio cuerpo.
Rodé sobre mí misma y quedé boca arriba, lamentando mis posturas, ya que no sentía el brazo y me dolía el cuello.
Alargué mi brazo y cogí el móvil que estaba en la mesilla para ver la hora.
Pero dejé de fijarme en ella.
Tenía nada más ni nada menos que treinta y dos llamadas perdidas.
Me sobresalté y me levanté de la cama tropezándome con las sábanas, provocando que casi cayese de morros al suelo, así, para empezar bien el día y esas cosas.
Marqué el número de Natalie rápidamente.
Un pitido... dos pitidos... tres pitidos...
[-¿¡Se puede saber qué haces con tu vida!? Llevamos llamandote casi dos horas.
-Lo siento, me había quedado dormida...
-Ya, no se que hacéis en esa casa por las noches pero dormis como marmotas. Despierta a Danny, vestiros y venir a casa de los chicos, rápido]
Me dejó con la palabra en la boca y colgó, parecía agobiada y enojada, por lo que me di bastante prisa, algo debería de ocurrir.
Entré en la habitación de Danny y levanté la persiana de un tirón, el pecoso se tapó con el edredón y murmuró un par de cosas dando a entender que le estaba molestando.
-Despiértate, nos han llamado, ha pasado algo y tenemos que ir a casa de los chicos.-El aludido saltó de la cama como si hubiese recibido un calambrazo en el culo.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó con voz soñolienta mientras intentaba aplastar su pelo medio rizado en un intento de alisarlo.
-Pues no lo sé, por eso no he especificado nada, pero Natalie estaba bastante irritada.
-Le habrá bajado la regla. ¿No puedo dormir un rato más? Luego vamos rápido con el coche y compensamos...
-Haré como que no he oído nada, Danny.-Entorné los ojos y le dejé solo en la habitación para que comenzase a cambiarse.
Me puse un pantalón de chándal y una sudadera, el invierno había llegado a la ciudad, y el frío era terrible.
Recogí mi pelo en una coleta y peiné un poco mi flequillo, me lavé los dientes, me puse unas deportivas clásicas blancas que encontré debajo de la mesa del salón y esperé a Danny.
-Listo, podemos marcharnos.-Anunció mi amigo cogiendo las llaves del coche.
Llegamos a casa de los chicos en tiempo récord, llamé al timbre con impaciencia y Tom nos abrió la puerta rápidamente, suspiró al vernos.
-Pensábamos que no llegabais, menudos dos...-Musitó con tranquilidad mientras se dirigía al salón, y nosotros tras él.
Danny se dejó caer de espaldas al sofá como si llevase siglos sin poder descansar y buscó el mando de la tele tanteando con su mano por el sofá, sin éxito.
-¿Dónde está Natalie? Me había llamado bastante atacada, y me he preocupado.
-Atiende.-Tom le tiró un cojín a su amigo el pecoso.- Que luego andas preguntando.
-¿Qué ha pasado?-Insistí, comenzaba a preocuparme cada vez más.
-Se ha ido al hospital junto con Harry y Olivia hace un rato...-Mi corazón dio un salto.
-¿Qué ha pasado?-Traté de calmarme.
-No te preocupes Charlotte, tan solo han ido para asegurarse, Olivia no se encontraba muy bien y Harry la ha llevado esta mañana, la estaban haciendo un par de pruebas...-El tono tranquilo de Tom conseguía que me sintiera realmente idiota.
-¿Un par de pruebas, por qué?-Agradecí que Danny lo preguntase.
-Ya sabes que lleva unos días un poco mala, bueno, Natalie le insistía en que fuese, por lo que tengo entendido..
-Si, había tenido problemas antes.-No le dejé terminar.- ¿Y qué más?
-Y hoy se ha puesto algo peor...y la han llevado.
-¿Es grave?-Volvió a preguntar el pecoso.
-No creo, hay que estar tranquilos... en cuanto sepan algo nos llamarán.
Me levanté del sillón y salí al jardin de la casa, necesitaba respirar aire fresco -quizá el que hacía fuera era demasiado fresco, pero eso daba igual - Olivia había estado mal y nadie se había molestado en avisarme hasta hoy.
-Tranquilízate, sabían que no lo has estado pasando muy bien durante este tiempo, es normal que no te dijeran nada, no querían preocuparte más.
A veces me impresionaba el cuanto me podía llegar a conocer Danny.
Pasó sus brazos por mi cintura y me atrajo a él abrazándome, apoyé mi cabeza en s hombro.
-Deberías entrar, hace frío Charlie.
-No quiero.-Protesté cual niña pequeña.
-No seas niña, en cuanto sepan algo nos llamarán, y si quieres luego te acompaño al hospital con Olivia, si así te sientes más tranquila, pero no tardarán en venir.
Notas varias: ¿Hola, aun hay alguien ahí leyendo?
¡Siento la tardanza! Pero comencé las clases, los exámenes, también tengo clases por la tarde, más las de teatro... bfff, es todo un agobio, espero no haber perdido muchos lectores. Pronto más, lo prometo. ¡VOTOS!
PD: no se si el título estará escrito correctamente, ni siquiera me paré a pensarlo, es lo primero que se me ha pasado por la cabeza y ahí lo planté.
Martes 27 de Septiembre de 2011
Para Geraldine, por su pesadez para que suba capítulo (hasta cuando me la encuentro por los pasillos del instituto, jajaja) Te quiero <3
Capítulo 37.
‘'Querido cerebro, lo siento por la sobrecarga de pensamientos hacia él.
Querido estómago, lo siento por todas las mariposas.
Querida almohada, lo siento por todas las lágrimas.
Querido corazón, lo siento por todos los daños.''
Supongo que esas son unas de las muchas consecuencias de estar enamorada y que todo salga mal, siempre mal.
¿Pero es que cuando había tenido suerte yo?
No me hablaba, no me miraba, ni siquiera aparecía cuando yo estaba en casa, lo que me había llevado a pensar que me odiaba o que simplemente se había cansado de aguantar mis llantos por las noches.
Seguíamos viviendo en el mismo piso, lo cual no quería decir que conviviésemos juntos, yo entraba a casa, el salía, e incluso a veces llegaba y él ya se había marchado.
Lo había dejado con Sarah hacía un tiempo, por lo que no tenía ni la más mínima idea de a donde podía ir.
Constantemente discutía con los chicos, y eso lo sabía yo porque Harry me lo contaba, y porque Tom se venía abajo cuando veía que no podía hacer nada por ayudar a su amigo.
Danny se había vuelto completamente antisocial, al menos desde nuestro punto de vista.
No venía con nosotros, evitaba cualquier tipo de conversación, y no se dejaba mucho ver.
Todos parecían darse por vencidos con él, ya ni siquiera se molestaban en discutir con el castaño para que viniese a alguna cena con los demás o pasásemos un día todos juntos en el campo, lo que me llevó a tener que hacer lo que fuere para arreglar aquella situación.
-Vasta ya, no pienso seguir con esto.-Cerré la puerta a mis espaldas, dejándonos a los dos en su habitación, solos. Mi tono de voz había sonado autoritario, pero a Danny pareció darle igual.
-¿Seguir con qué?-Contestó en un tono borde, sin tan siquiera dirigir su mirada directamente a mis ojos.
-Odio que me ignores.-Respondí a su pregunta con la misma sequedad.
-No te ignoro...
-Solo pasas de mí ¿no?-No le dejé terminar, los nervios estaban comiéndome viva y sentía la necesidad de gritar y acercarme a él de un momento a otro y soltarle un buen empujón.
-No, tampoco es eso.
-¿Entonces qué es Danny, qué coño es? No entiendo nada...
-No hay nada que entender, lo mínimo que puedo hacer después de lo que... ocurrió, es dejarte tranquila.
-¿Por qué?-Esta vez mi voz era casi un susurro, no entendía absolutamente nada.
-Fue culpa mía, y lo sabes, no te hagas la..
-¡No fue culpa tuya, subnormal!-Se sobresaltó ante tal berrido que acababa de salir de mi boca.
-¡Claro que si! Si yo no me hubiese comportado como un gilipollas...
-¿No habríamos discutido tanto, no me habrías hecho sentirme como una imbécil, estaríamos como antes? Eso no habría cambiado nada de lo que ocurrió aquella noche.
-Si hubiese ido a casa de Tom... no habrías vuelto sola.
-Cállate.-Me acerqué a él y lo abracé, tan fuerte como mis brazos me lo permitían.
Y lloré todo lo que mis fuerzas aguantaron.
Pero él no se movió de allí, simplemente me abrazaba.
¿Aquello quería decir que todo estaba bien, que las cosas volverían a su lugar y que a partir de aquel momento todo iría mejor?
Desde luego, esperaba que así fuese.
Notas varias: Quiero aclarar que el principio del capítulo no es mío, osea, el texto no me pertenece.
Es cortito, pero mañana tengo un examen, así que tengo el tiempo justo para subir esto e irme.
¡Agradezco muchísimo votos y comentarios! <3
Sábado 24 de Septiembre de 2011
Capítulo 36.
Entramos en casa de los chicos rápidamente, Tom tapaba como podía mis piernas desnudas con su chaqueta.
-Abre la puerta joder.-Tom estaba nervioso, pero las manos de Danny temblaban demasiado como para atinar a meter la llave en la cerradura, finalmente acabó llamando al timbre repetidas veces, con impaciencia.
-¿Se puede sabes que cojones pa...?-La frase quedó en el aire, Harry nos miró desconcertado y preocupado y casi nos empujó al interior de la casa en un abrir y cerrar de ojos.
-Siéntala en el sofá.-Decía Danny.
-No, hay que subir al baño, que se de una ducha.-Tom hablaba tan rápido que a penas podía comprenderle.
-¿Alguien me lo explica, por favor?-Harry me tomó en brazos y me subió a la planta de arriba.
-Ayúdala tú Danny, voy a llamar a las chicas.-Tom se había quedado en la planta baja, pero podía escuchar como andaba de un lugar a otro con pasos rápidos y torpes.
-Déjame Harry, ve a tranquilizar a Tom, creo que está al borde de la histeria, y es lo último que queremos que ocurra ahora mismo.-Era raro, pero la voz de Danny ahora sonaba más tranquila y relajada.
Entramos al baño, yo no había hablado en ningún momento, tampoco encontraba muy bien las palabras adecuadas para expresarme en aquel momento.
El castaño abrió el grifo del agua y puso el tapón, dejando que la bañera quedara llena de agua caliente y el espejo del baño se nublara a causa del bao.
Se deshizo de la poca ropa que tapaba mi cuerpo muy torpemente y me ayudó a meterme en la bañera, no me importó nada que me viese desnuda.
El agua caliente hizo que mis músculos se relajasen, cerré los ojos y dejé caer mi cabeza hacia atrás.
-Vuelvo en un momento.-Murmuró rápidamente, y cerró la puerta.
Las lágrimas volvieron a aparecer por mis ojos, y en aquel cuarto de baño tan solo se escuchaban mis sollozos, tampoco hice nada por intentar ocultarlos.
Fui dejándome caer hacia abajo hasta esconder mi cabeza bajo el agua, de nuevo, cerré los ojos con fuerza, intentando que todas aquellas imágenes que atormentaban mi mente desapareciesen.
Me estaba quedando sin aire.
Pero no quería salir.
No quería seguir con aquello.
Una mano agarró mi brazo con brusquedad y me hizo salir a la superficie de golpe.
-¿¡Se puede saber que mierdas hacías!?
-No lo sé...-A diferencia de él, mi voz casi era un susurro.
Me hizo levantarme y me cubrió poniéndome un albornoz, ese que había llevado puesto días antes, cuando me había quedado dormida con Harry en el sofá del salón.
Me abrazó con fuerza, como si le fuese la vida en ello, entonces me percaté de que él también lloraba.
Notas varias: No estoy muy contenta con este capítulo, a decir verdad no me gusta nada, pero es que me he quedado un poco sin inspiración, ideas hay, pero me cuesta desarrollarlas, espero que me entendáis.
Muchas gracias a todos los que leeis <3
El lunes como muy tarde intento subir otro más, para compensar :3
Viernes 16 de Septiembre de 2011
Capítulo 35.
-N-no lo sé.-Volví a sollozar
-¡Tom, ven aquí!-Gritó sin apartarse del teléfono.
Deduje que estaría en casa de los chicos, hacía tiempo que tendría que haber estado en casa, y cuando Tom llamó se habrían dado cuenta de que no había llegado.
Escuchaba dos voces de fondo, ambos se peleaban por contestar al teléfono.
-¿¡Charlote!? ¡Dios santo!-Gritó al otro lado del teléfono mi amigo el rubio.
-T-tom, necesito, que me vengáis a.. a buscar.
-Por supuesto cielo, descríbeme donde te encuentras ¿Por qué camino volvías a casa?-Lo bueno de Tom es que conseguía controlar sus nervios en los peores momentos, y aquello me ayudaba mucho.
Tras unos minutos en los que hacía lo posible por explicarle a mi amigo como había llegado hasta donde me encontraba, cogieron el coche para venir a buscarme.
-N-no me cuelgues Danny, no hasta que lleguéis.-Casi le supliqué, ahora él atendía al teléfono móvil, pues Tom conducía.
-No lo haré, no te preocupes.-Su voz también era temblorosa.
Sin despegarme de mi teléfono me puse la ropa interior, o al menos lo que quedaba de ella y después me eché mi chaqueta por encima.
Tenía frío, pero hacía unos minutos que había dejado de sentir mi cuerpo, un extraño hormigueo me recorría de arriba abajo, y los escalofríos aparecían constantemente.
Escuché un coche frenar bruscamente al fondo del callejón, y dos personas que se acercaban corriendo tan rápido como sus piernas les permitían, eran ellos.
No fui capaz de describir la cara de Danny en aquel momento, su rostro se volvió pálido como la nieve, y el móvil resbaló de sus manos para chocar contra el suelo segundos después.
-Cielo, levántate de ahí, vamos.-Notaba las manos de Tom temblar, agarraba uno de mis brazos y mi cintura suavemente, como si tuviese miedo a hacerme daño.
¿A caso aquella noche cabía la posibilidad de que me pudiesen hacer más daño?
Me cogió en brazos y sentí como me sacaban de aquel horrible lugar, Tom me dejó con suavidad sobre el asiento trasero del coche.
-¡Danny joder, camina, vámonos de aquí!-Le gritó impaciente.
El aludido recogió el móvil del suelo y se dirigió a nosotros con una expresión de derrota, tristeza, rabia y dolor, todo al mismo tiempo.
Entró en el coche sin murmurar palabra alguna, su rostro aun no había recobrado aquel color ligeramente rosado que poseían sus mejillas, y sus ojos se habían vuelto oscuros.
Se sentó a mi lado y se pegó a mí, me estrechó fuerte entre sus brazos, no dijo nada, pero si pude escuchar sus casi silenciosos sollozos y sus disculpas, una y otra vez.
-No ha sido culpa tuya.-Le susurré antes de dejar caer mi cabeza hacia atrás y caer rendida, estaba demasiado cansada y mis fuerzas desistieron.
Tanto él como Tom, sabían lo que había ocurrido.
Notas varias: ¿Qué esperais? Después de los capítulos ''bomba'' siempre viene uno aburrido, prometo que habrá más acción pronto.
¿Manitas verdes?
¡Miles de gracias por los votos y comentarios del capítulo anterior, en serio, sois increíbles! *-*
Miércoles 14 de Septiembre de 2011
Capítulo 34.
Aviso: Alto contenido sexual y violento.
Si tienes más de 8 peluches en tu cama y aun posees los pósters de Rebelde en tu pared.
¡No lo leas!
-Por favor, no...-Susurré
Tenía miedo, el pánico me invadía por completo, ni siquiera tenía la fuerza suficiente para soltarme de su agarre y salir corriendo de allí.
‘'Esto no me puede pasar a mí, no, esto no me puede pasar a mí'' -Mi mente se autoprotegía repitiendo una y ora vez aquellas palabras.
-¿Sabías que eres preciosa?-Su voz me provocó un gran escalofrío, era ronca, excesivamente ronca, daba miedo.
-Déjame, yo no... no te he hecho nada.-Moví mi brazo impacientemente, con la intención de que aquél sucio hombre con voz escalofriante me soltara y me dejase marchar.
Pero no fue así.
-Ya se que no has hecho nada preciosa.-Acercó su rostro al mío, pude oler su apestoso aliento a alcohol, era un chico joven, pelo negro y ojos oscuros. No entraré en detalles, ya que a penas me fijé en su rostro.
Me llevó hasta un callejón cercano, mis gritos y mis sollozos eran en vano, nadie podía escucharme, cada vez que intentaba zafarme de su agarre y no lo conseguía el reía con sorna, mirándome y pegándome más a su sucio cuerpo.
-Tú...estas borracho, no hagas esto, te arrepentirás.-Murmuré entre sollozos mientras mis lágrimas caían sin impedimento alguno, era mi último recurso.
-Pues yo creo que no me voy a arrepentir.-Volvió a reir y pegó su rostro al mío.
Me besó con furia, con fuerza, abriéndose paso a mi boca con brusquedad, me mordió el labio provocando que este sangrara, pero al parecer eso no le había parar, las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas, era obvio que no le correspondía al beso, pero a penas podía separarme de él ya que me había acorralado contra una pared, y tenía los brazos a cada lado de mi cuerpo, que estaba siendo totalmente aplastado por el suyo.
-Te daré lo que quieras, pero déjame ir, por favor...-Sollocé aun más fuerte, y sin previo aviso, recibí un golpe, me había golpeado la mejilla, la sentía arder y mis ganas de llorar aumentaron.
-Cállate y no protestes, aquí mando yo.-Ordenó con voz autoritaria muy cerca de mí, provocando que una vez más, su aliento pestilente por el alcohol chocara contra mi cara.
En la mayoría de las historias, películas, fanfics y todo aquello que yo amaba-y sigo amando-tanto escribir como leer siempre, en aquellos momentos aparecía el salvador, el chico (en la mayoría de los casos) que salva a la dama en apuros, impidiendo que algo terrible ocurriera.
¿Dónde estaba mi salvador, mi ángel de la guarda? Aquella noche no apareció...
Se deshizo de mi ropa a base de estirones, me volvió a acorralar contra la esquina, al fondo del callejón, sentía la pared fría que chocaba contra mi espalda.
Me bajó los pantalones y los tiró a algún lugar oscuro del lugar, intenté impedir que me quitase la camisa y la chaqueta, pero solo recibí golpes con aquel acto.
Estiró de mi abrigo hasta hacerlo desaparecer y rasgó mi camisa tirándola al suelo con rabia.
Sentía miedo.
Aquello estaba llegando demasiado lejos.
Iba a ocurrir.
Estaba totalmente perdida.
Me sentía desprotegida, jamás pensé que mi mala suerte pudiese llegar a este extremo.
Sujetó mis muñecas con fuerza, provocando que mis manos enrojecieran un poco más, hizo fuerza contra la pared, de modo que no tenía escapatoria alguna.
Su boca recorría mi cuello con ansia, lo mordía, lo chupaba y hacía todo lo que le parecía con el.
Me movía hacia un lado y otro en la pared, movía mis piernas procurando alejarlo de mí.
Todo era en vano.
No había nada que hacer para remediarlo.
Ocurriría de todos modos.
-¿Sabes? Creo que esto me molesta un poco.-Señaló mi sujetador negro y mostró una sonrisa pícara, que a mí me pareció aterradora.
Lo rompió, estiró y la prenda cayó al suelo, dejando mis pechos totalmente descubiertos.
Se bajó sus pantalones rápidamente y también su ropa interior, me pegó más a la pared.
Sentí asco.
Asco de mí misma.
Quise morirme allí mismo, que nadie me encontrase.
Deseaba que toda aquella pesadilla terminase ya.
Entró, sin ningún tipo de rodeos, sus estocadas eran fuertes y profundas, rápidas y.. dolorosas, sobretodo muy dolorosas.
Me penetró tantas veces como quiso, provocándome arcadas y unas ganas terribles de que todo aquello acabase.
-¿Te gusta zorra, te gusta?-Gritó en mi oído mientras yo sollozaba.
No recuerdo mucho más, se fue, me dejó allí, tirada en el suelo, desprotegida, destrozada...
Me acerqué a mi movil arrastrándome, mis piernas no respondían, no podía levantarme, carecía de fuerzas, y el dolor inundaba mi interior.
Marqué el primer número que encontré, a penas miré la pantalla, acerqué el teléfono a mi oreja y esperé a que alguien contestase.
-P-por... por fa-favor, venid a buscarme.-Susurré
-¿¡Charlotte!? ¡Dime donde estas, dios mio, dime donde estas!-Gritó nervioso al otro lado del teléfono, era Danny.
Notas varias: ¡EXIJO COMENTARIOS! Por dios, que no os hacéis idea alguna de lo que me ha costado escribir esto.
No contenía tanto contenido sexual/violento como dije al principio, pero yo avisaba, por si las moscas.
Comentadme por dios, solo os pido eso, que no es tan difícil.
Martes 13 de Septiembre de 2011
Capítulo 33.
-Es tarde... ¿segura que no quieres que te acompañe a casa?-Me preguntó por enésima vez Tom, con la intención de descolgar su chaqueta del perchero de la entrada y acompañarme a casa.
Habíamos cenado todos juntos, raro, pero cierto, habíamos acudido todos, y la noche había transcurrido tranquila y sin percances, el ambiente era más o menos normal, eso si obviamos que Danny no se atrevía ni a dirigirme la mirada.
Las últimas semanas habían sido extrañas, referente a mi relación con Danny, había pasado de las discusiones diarias por cualquier tontería a la ignorancia.
-No hace falta Tom.-Me negué una vez más.-Puedo llegar sola a casa, no habrá problemas.
Me despedí de los chicos y le di un achuchón a mis amigas antes de salir por la puerta y esconder rápidamente mi nariz entre la bufanda y mi cuello.
No hacía demasiado frío, hoy había hecho un buen día, pero las horas que eran, corría viento.
No me apetecía coger el metro, caminé y caminé, me puse mis cascos y tarareé las canciones que mi iPod escogía con energía.
Me paré en uno de los muchos bares de Londres, tuve la suerte de topar con uno de los pocos bares que aún disponían de máquinas de tabaco, ya que las estaban retirando todas.
Saqué un paquete y salí apresuradamente de allí, no era una hora muy apropiada para ir caminando por aquellas callejuelas.
No solía fumar, de hecho estaba un poco en contra de aquello, pero tan solo lo hacía cuando mis nervios estaban por las nubes.
Sentía que alguien tras de mí repetía mis mismas acciones y seguía mis pasos, me giré un par de veces acelerando mi paso pero no conseguía ver nada sospechoso, decidí desviarme por otra calle, casi sin mirar atrás.
Error.
Con mi estúpido miedo de que alguien pudiese estar persiguiéndome, llegué a unas calles completamente desconocidas para mí, no se parecían en nada a las calles que recorrían las urbanizaciones en las que Tom vivía, definitivamente no sabía donde me encontraba.
Paré la música y guardé el aparato en mi bolso, caminando más rápido, intentando buscar una calle que se me hiciese más familiar, pero mis prisas y mis nervios no me lo permitían.
Agudicé mi oído, escuchaba pasos rápidos, casi alcanzándome, pero no era lo suficientemente valiente como para girarme a comprobarlo.
Alguien sujetó mi muñeca con fuerza, haciéndome girar bruscamente.
-Por favor, no...-Susurré
Notas varias: El proximo quizás pueda ser un poco fuerte, avisadas quedáis.
¡Se agradecen mucho los comentarios!
Domingo 11 de Septiembre de 2011
Capítulo 32.
Me desperté algo desorientada, no estaba en mi habitación, ni siquiera estaba en una cama. ¿Dónde cojones me encontraba?
Levanté del sofá casi en un salto, por lo que mi vista se nubló unos segundos y luego todo recuperó su forma y color normal.
Me percaté de que llevaba puesto el albornoz y la ropa interior que Tom me había prestado, estaba en casa de los chicos...
-Buenos días señora dormilona. ¿Cómo te encuentras?-Me preguntó una voz conocida.
-Ah, hola Harry, si, estoy bien, o eso creo.-Me adecenté un poco colocando mi pelo con las manos y atándome bien el albornoz.
-Has dormido bastante, he llamado a la señora Bennet, andaba bastante preocupada porque decía que nunca faltabas a tu trabajo, pero le he aclarado que no te encontrabas bien.-Hablo rápido y serio, aunque podía entenderle perfectamente.
-Pero yo no estoy mal...-Miré al suelo frunciendo el ceño, no me gustaba desatender mis obligaciones.
-Si lo estás, vamos, habla de todo lo que te está pasando de una vez por todas con alguien, no te va a hacer mal, incluso puedo decirte que te sentirás mejor.-Se sentó en un taburete de la cocina y me miró esperando mi reacción.
-¿Dónde te has dejado a Olivia?-Murmuré ignorando por completo el tema anterior, Harry se dio por vencido y suspiró, contestando a mi pregunta.
-Hoy tenía que hacer un par de cosas por la tarde en la uni, que por cierto... ¿Cómo lo llevas?
-Bien, lo llevo bien, aunque no estoy lo suficientemente concentrada, temo a los exámenes.-Me dejé caer en otro taburete con pesadez fijé mi mirada en la encimera.
-Eres demasiado orgullosa como para admitir que estas jodida, y se que no te haré cambiar de opinión para que hables con alguien y te desahogues, pero cuando lo necesites, ahí estaré, y estoy seguro de que Olivia y Natalie estarán encantadas de ayudarte en lo que sea, al igual que los demás.-Esbocé una pequeña sonrisa, que se desvaneció casi al instante.
-Él no.-Bajé de nuevo la mirada.
-¿Cómo?-Lo sabía perfectamente, pero quería que hablase, el moreno de ojos azules podía ser muy astuto cuando quería, y cuando no también, para que mentir.
Me balanceé un poco en el taburete, dudosa de volver a hablar, aunque finalmente continué, estaba algo nerviosa por lo que mis palabras salían a trompicones de mi boca.
-Él, él no estará ahí cuando lo necesite, tiene que atender a personas más importantes que yo.-Murmuré finalmente bajito.
-¿Lo dices por Danny?-Volvió a preguntar.
-Quien sino....
-Aunque el pecoso parezca un poco idiota a veces te quiere, créeme cuando te lo digo.
-No me quiere del mismo modo que yo le quiero a él... así que no sirve de mucho.
-¿Y de qué modo le quieres tú a él?-Habíamos llegado a la pregunta más difícil.
Ahora si que me planteé seriamente si contestarle aquella pregunta, sabía que mis amigas lo sabían, pero aun así nunca lo había dicho de un modo tan directo, y bueno, Natalie y Olivia... eran mis mejores amigas, aunque no les hubiese dicho nada ellas lo habrían intuido al instante.
Me froté las manos con nerviosismo y me rasqué la nuca, un gesto típico de mi padre cuando estaba nervioso.
-Creo que... que estoy enamorada de él.
Y para mi maravillosa suerte, alguien más escuchó aquello.
-¿Qué?-Preguntó con una voz y un tono que en aquel momento no supe descifrar con claridad.
Me giré bruscamente y mi corazón dio un vuelco, intenté calmarme antes de que el notase algo.
-¿Desde cuando es afición tuya escuchar conversaciones ajenas?-Pero eso no salió de mi boca, sino de la de Harry
-Desde que me da la gana.-Contestó borde y seco.
-Pues no deberías, y más si no tienen nada que ver contigo.-Le espeté fulminándole con la mirada.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó Harry, mucho más sereno, volviendo a su tono de voz normal.
-¿Qué hace ella aquí?
-Es de mala educación responder a una pregunta con otra. ¿Lo sabías?-Intervine, de nuevo perforándole con la mirada, me había sentado mal que se dirigiese hacia mí con tal desfachatez.
-Vale ¿Qué tal si nos relajamos todos un poco?-Harry se volvió a sentar en el taburete.
-Yo estoy muy tranquila, ha sido él, que ha irrumpido en la cocina exigiendo respuestas a un tema ajeno a él sin ningún derecho y encima de malas maneras.
Obviamente no pensaba admitir que hablaba de él, aquello sería mi fin, y Harry me comprendió, ya que no soltó palabra alguna de lo que hablábamos hacía unos minutos.
Danny pareció dudar en contestar o no, finalmente optó por relajar su semblante y hablar con un tono más aceptable.
-Está bien, lo siento, pensé que hablabais de...-Se calló de golpe.
-¿De..?-Agradecí que Harry formulara esa última ‘'pregunta'' ya que me había ahorrado el trabajo a mí.
-De... Oh, vamos a dejar esto, ha sido un maldito malentendido, joder.-Y acto seguido salió de la cocina cerrando de un portazo.
Suspiré y negué con la cabeza varias veces.
-¿Me entiendes un poco mejor? Soy incapaz de asimilar que estoy enamorada de tal imbécil.-Harry sonrió
Notas varias: ¡Comentadme por favor!
Suelo tener 35 votos... ¿que hay de esas 35 personas de las que la mayoría no dan señales de vida?
Me gustaría que me comentarais aunque sea para decidme que os gusta del fic, de verdad, me alegraríais la vida, en serio, aunque no hayáis comentado nunca, os lo pido por favor. ¡POR FAVOR! D: